
El capitalismo financiero actual no es sólo un problema social (paro) o económico (hipotecas, intereses), también lo es moral. Se ha ido extendiendo como un virus, como un ejército bien organizado que ataca a las personas, esquilma sus bienes, confisca la pequeña propiedad privada, garantía de libertad e independencia de las familias, y se lo queda todo para sí: rentas, haciendas y vidas.
Hay una parte de ese ejército que se dirige, como un parásito, a las mentes de sus huéspedes, las formatea y les inclulca unas nuevas directrices, unos nuevos valores. Que le hacen aceptar lo aberrante. El hecho de que en España y en Occidente se vea como algo normal, incluso legítimo, y por supuesto legal, que haya personas que sin trabajar, por el simple hecho de inverir en la bolsa de valores y moviendo ciertas cantidades de dinero de un lugar a otro, puedan hacerse ricos (aún a costade hundir a una empresa, con sus trabajadores, o de arruinar un pais) es un síntoma claro de decadencia espiritual, crisis moral y falta absoluta de decencia. Lee más »