Paso a paso
Si hace unos días publicabamos una colaboración llegada a nuestras manos, abordando el peligro que se cierne sobre lo que conocemos como mundo occidental, hoy vemos un paso más que viene a refutar una teoría que adquiere matices aterradoramente acertados. Independientemente de ideologias,de colores políticos o creencias personales, la flagrante realidad social que vive toda Europa, y no menos España, está consiguiendo superar el veneno de la pasividad “bienpensante” inoculado durante décadas a la sociedad civil. El cuento del lobo, encarnado por el malo malísimo racismo, ha servido durante años para aplacar las conciencias intranquilas y desprestigiar y deslegitimar las voces que comenzaban a alzarse en contra de la inmigración descontrolada y las consecuencias que derivarian de una sociedad multicultural. Quién se atreva a seguir con tal cuento, se arriesga a que la memoria colectiva recuerde su nombre junto al de otros infames traidores.
Esperamos con entusiamo las declaraciones de los delegados del gobierno, vicepresidentes, autoridades morales y oenegeístas antiracistas condenando estos desmanes vandálicos y profundamente racistas. ¿O quizás si la cosa va entre africanos y gitanos estamos hablando de pequeños hechos aislados, fruto -sin duda- de una sociedad que les margina y oprime por su condición? ¿Pondrán, y repetiran hasta la saciedad, una y otra vez, estas imágenes cómo hicieron con la agresión (repugnante) a una ciudadana sudamericana en el cercanías de Barcelona?
Lo que ocurrió en El Ejido, lo que ocurrió en Terrassa, lo que ocurrió en Villaverde y Alcorcón, lo que sucede en Salt y ahora Son Goetleu, y lo que el día que la mecha prenda, podrá ocurrir en la puerta de tu casa.